Revolución es el cambio o transformación radical y profunda respecto al pasado inmediato. Se establece la revolución como una idea cambiante debido a lo que las circunstancias ameriten en el momento, éstas pueden ser tales como económicos, culturales, religiosos, políticos, sociales, militares, etcétera.
Los cambios revolucionarios, además de radicales y profundos, han de percibirse como súbitos y violentos, como una ruptura del orden establecido o una discontinuidad evidente con el estado anterior de las cosas que afecte de forma contundente a las estructuras, por eso algunas veces tienen que ser violentos para producir algún efecto.
1 Una revolución no tendría sentido sino tuviese una utopía o un plan establecido para el futuro, luego de conseguir la ruptura de la estructura anterior, si no es así, debería hablarse mejor de una evolución, de una transición o de una crisis. Si lo que falta es su carácter trascendental, debería hablarse mejor de una revuelta.
2.- Las revoluciones son consecuencia de procesos históricos y de construcciones colectivas, para que una revolución exista es necesario que haya una razón para la nueva unión de intereses comunes o utopía, frente a una vieja unión de estos. La revolución siempre se efectúa con el propósito de combatir una injusticia 3 , y como existen diferentes injusticias también existen diferentes tipos de revoluciones.
Lo que recibimos como mandato es revolucionar el sistema religioso dentro de la misma iglesia “evangélica”, vemos que es necesario remover con prontitud tradiciones no bíblicas que han capturado bajo condenación al cuerpo de Cristo.